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Uruguay-Salud Pública-Instituto Nacional del Cáncer-Tres directores en solo seis años

Tres directores en solo seis años
Caos en la política sanitaria. El Instituto Nacional del Cáncer fue creado en 2005 por Vázquez; vino a ocupar el lugar del ex Instituto de Oncología El gobierno de Hugo Chávez colaboró en su reforma.
Federico Castillo

Cuando Tabaré Vázquez asumió la presidencia, el Instituto de Oncología cambió de nombre y de autoridades. Desde entonces ya hubo tres directores. Además de "inestabilidad" en las jerarquías, hay criticas por la "falta de criterio" técnico en cargos.

Ni bien asumió Vázquez, en el año 2005, el Instituto de Oncología pasó a llamarse Instituto Nacional del Cáncer (INCA). No sólo cambió de nombre, también cambiaron las autoridades. Vázquez relevó del cargo de director a Rubens Riotorto y nombró en su lugar a Ignacio Musé. Desde entonces, tres directores estuvieron al frente del Instituto en todo este tiempo. Con la renuncia de Mario Varangot, habrá un cuarto director en sólo seis años.

Musé estuvo un año a cargo y luego pasó a presidir un nuevo proyecto oncológico de Vázquez: el Programa Nacional del Cáncer (Pronacan). Asumió en su lugar el subdirector Alberto Viola.


A fines de 2009, cuando Vázquez terminaba su mandato, se produjo el tercer relevo. Se fue Viola y asumió Varangot.

Consultado por El País, el ex director del ex Instituto de Oncología, Eduardo Lasalvia, cuestionó la "inestabilidad" que se ha producido en los "sectores directrices" del centro oncológico. "Es preocupante", dijo y además marcó que se ha demostrado cierta "falta de criterio técnico" al momento de armar un equipo de gestión que rodeé al director.

Otras fuentes médicas criticaron lo mismo. Dijeron que en la interna muchas veces se dice que el INCA es "el último orejón del tarro", un resumidero donde van a parar, en cargos jerárquicos, los funcionarios presupuestados que la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) "no sabe dónde meter".

Los informantes citaron como ejemplo a la actual directora interina del INCA, Lilián Aristimuño, y a su adjunta en la dirección, Laura Valle.

La primera venía de ser subdirectora del Hospital Maciel, un centro asistencial que estuvo en el ojo de la tormenta durante meses por las denuncias - comprobadas luego- de sobrefacturación y otras irregularidades.

Los antecedentes de Valle, en tanto, remiten a crudos enfrentamientos con los funcionarios del Instituto de Traumatología mientras ella trabajaba allí. Lasalvia dijo que el hecho de que "un prestigioso oncólogo" como Varangot haya renunciado a sólo meses de ingresar, no hace otra cosa que demostrar "la falta de criterio" para nombrar algunos de los cargos directrices.

"Hay gente reconocida en el medio como excelente técnicos oncológicos, pero no acceden a los cargos de dirección. No sé cuáles son los criterios que se emplean", señaló.

Y reclamó que "alguien se haga responsable de las directivas técnicas con las que se eligen las autoridades".

Agregó que lo que "preocupa" es que "no se mantenga el nivel técnico" en puestos clave de la dirección de un centro oncológico. "Hoy la oncología requiere una preparación médica técnica, una actualización continúa. Porque realmente se están beneficiando los enfermos con descubrimientos que se producen en forma acelerada. Y el Instituto tiene que ser quien traslade esos conocimientos a la población. Se requieren opiniones técnicamente sólidas, para que el Instituto tenga las actividades que todos queremos que tengan", señaló.

En estos últimos años también hubo episodios irregulares en llamados a ocupar cargos médicos. En 2009 se denunció que había llamados que por su requisitos eran "teledirigidos" a determinados médicos y dejaban afuera a todos los integrantes del departamento de Cirugía del INCA, lo que atentaba contra la carrera funcional y violaba el principio de igualdad.

Lasalvia señaló que todas estas cuestiones afectan al funcionamiento del Instituto y se ven reflejadas en congresos internacionales, donde el INCA "no ha presentado un solo trabajo científico en los últimos años".

Restitución. Lasalvia tuvo un pasaje polémico por el ex Instituto de Oncología. Fue separado de su cargo en 1999 tras una serie de denuncias por conjunción del interés público con el privado, pero luego en 2008 la Justicia le dio la razón e intimó al Ministerio de Salud Pública (MSP) a que lo reintegraran en el cargo de director.

Según Lasalvia, Vázquez se opuso firmemente a su restitución. Bajo el argumento de que el Instituto había cambiado de nombre y ya no existía su cargo de director, se le ofreció un cargo similar en el Maciel -que no aceptó- y actualmente está en juicio con el Estado por ese tema.

Obras inconclusas con plata de Chávez
En agosto de 2009 se inauguraron las obras de ampliación del Instituto Nacional del Cáncer. Eran las últimas inauguraciones de Tabaré Vázquez como presidente y al evento estuvo cargado de significación desde el gobierno. En ese acto iba a participar el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, pero a último momento y por cuestiones de agenda no pudo venir.

La presencia de Chávez obedecía a que el gobierno de Venezuela había donado US$ 3 millones para las obras de remodelación del INCA. Una plata que formaba parte de la suma donada en 2005 para el mejoramiento de la infraestructura del Hospital de Clínicas, unos US$ 20 millones. Sin embargo luego se decidió que US$ 17 millones fueran para el hospital universitario y US$ 3 millones para el instituto de cáncer.

La piedra fundamental para estas obras se colocó en diciembre de 2006 y las remodelaciones incluyeron una nueva planta edilicia con una capacidad de internación para más de 90 camas, un nuevo block quirúrgico con dos salas, áreas de apoyo, centro de materiales, cocina y farmacia. Además se construyó un área docente y un anfiteatro para 100 personas.

Hay médicos que cuestionan que políticamente convenía inaugurar las obras del hospital y se hizo rápidamente sin que estuvieran prontas. Esto trajo consecuencias. Una de ellas es que comenzó a fallar todo el sistema eléctrico: en las salas, en el block quirúrgico, en la cocina, que hace unos días se incendió.

Las continuas fallas eléctricas fueron las responsables además de millonarias pérdidas de medicamentos oncológicos a causa de desperfectos en las heladeras que los albergaban.

Las obras inconclusas, el apuro por inaugurar, también llevan a que sólo la mitad de camas disponibles puedan ser utilizadas y que el segundo piso del centro esté aún inhabilitado.

ASSE bajo polémica constante
Las polémicas por las remociones de jerarcas de hospitales públicos han rodeado la gestión de este directorio de ASSE. La última fue la de Noris Menotti, el 6 de abril, al frente del Hospital Saint Bois, producto de una dura interna en el MPP, sector al que pertenece al presidente de ASSE, Mario Córdoba. El vicepresidente de ASSE, el socialista Ángel Peñaloza, y el delegado de los trabajadores, Alfredo Silva, acompañaron la propuesta de Córdoba de remover a Menotti. En contra votaron el director nacionalista Alejandro Draper, y el representante de los usuarios, Wilfredo López. Según fuentes vinculadas a ASSE, los nombres que se manejan para reemplazar a Menotti son dirigentes de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP).

Menotti es integrante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), y en los tiempos de la clandestinidad antes del golpe de Estado de 1973 se identificada dentro del grupo guerrillero con el nombre de "Sandra". Durante la dictadura (1973-1985) se exilió junto a su madre en Cuba. Los contactos que ambas lograron en la isla caribeña le sirvieron para facilitar la llegada a Uruguay de médicos cubanos para la instalación del Hospital de Ojos José Martí, que funciona en el Hospital Saint Bois. Fuentes del MSP dijeron a El País que una de las causas de la remoción de Menotti fue un enfrentamiento de larga data con la directora adjunta del Directorio de ASSE, Alma Chiodi, ex asesora del presidente José Mujica en la campaña electoral y con fuerte influencia en el entorno de la presidencia de ASSE.

Además, Menotti fue la causante de la renuncia, en octubre de 2010, del comunista Yamandú Bermúdez a la dirección del Hospital de Ojos. En su carta de renuncia, Bermúdez afirma que sufrió una "caza de brujas" y "persecución" por parte de la directora.

Menotti también tuvo un papel preponderante en la renuncia del ex senador del MPP Leonardo Nicolini en 2007. A Menotti se le encomendó investigar el caso Nicolini cuando se descubrió que se benefició de un "carné de pobre".

El País Digital

Comentarios

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